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Área de Salud y Consumo
Consejos de adopción
Imprinting
La observación de los juegos entre hermanos nos permitirá formamos una idea bastante precisa del carácter de los cachorros: habrá el que intente ser el jefe y el que tenga un carácter más sumiso. Pero, cuidado: en una camada de cachorros de dos meses los papeles pueden cambiar varias veces al día. Por tanto, las indicaciones serán muy generales.

Hay una forma muy fácil de saber si los cachorros han recibido un imprinting correcto: colocarse entre ellos. Si nos hacen fiestas y quieren jugar con nosotros, no hay ninguna duda de que el imprinting es correcto.
El comportamiento «violento» del cachorro no es síntoma de un perro potencialmente agresivo. Simplemente, se divierte como un loco jugando con las personas, lo que significa que ha tenido un imprinting correcto. No son los casos como este los que deben suscitar preocupación (habrá tiempo de sobra para educar al pequeño terremoto), sino los casos de cachorros excesivamente tímidos o que dan muestras de temor ante la presencia humana.
Alimentación
Una nutrición adecuada juega un importante papel en su salud y bienestar general, y lo mismo es aplicable para su animal de compañía. Comprender las complejidades de la nutrición va más allá de leer una lista de ingredientes.

¿Alimentaría a un bebé con un filete? O ¿comería patatas fritas saladas si padeciera de hipertensión? Por supuesto que no. Y al igual que las personas, los perros y los gatos tienen necesidades nutricionales especiales. Por ejemplo, un alimento para perros formulado para satisfacer las necesidades de un cachorro en edad de crecimiento no sería adecuado para un perro anciano cuyo corazón está estresado por la edad.

La nutrición para perros y gatos puede recorrer toda la gama desde ser algo que mantenga la vida del animal, hasta alimentos que pueden realmente ayudar a solucionar ciertos problemas de salud. Un pienso adecuado proporciona el equilibrio óptimo de nutrientes para satisfacer las necesidades individuales de su animal de compañía.

Su mejor recurso para encontrar el alimento ideal para su perro o gato es hablar con su veterinario. Pero la última elección depende de usted, así que sea un consumidor informado.
El juego como escuela de vida
En estado natural el cachorro juega muchísimo, primero con los hermanos, luego con la madre y seguidamente también con los otros integrantes de la manada. Todo lo que necesita para vivir lo aprende a través del juego.

Durante las enseñanzas nos comportaremos como si fuéramos el padre o la madre del cachorro: nos divertiremos cuanto podamos y no nos preocuparemos si de vez en cuando se hace un poco de daño; lo más importante es saber imponer la autoridad en todo momento, sin olvidar que somos maestros y no «compañeros de clase» del cachorro. Nosotros decidiremos siempre cuándo se comienza y cuándo se acaba e interrumpiremos el juego, si hace falta en el momento más álgido, en el caso de que el cachorro no modere sus ardores. Siempre le haremos entender de manera clara y coherente lo que esperamos de él.

Evitaremos los errores siguientes:
- Responder a sus invitaciones al juego (es decir, obedecer a sus órdenes). Si el perro nos trae la pelota o nos pide que juguemos con él con la mirada y los movimientos del cuerpo, antes le daremos una orden simple, y luego (como premio a su obediencia) lo haremos jugar;
- Excusarnos y hablarle con voz de arrepentimiento si en un lance del juego, por ejemplo; lo pisamos; esta conducta deteriora el carácter del animal y le induce a la autoconmiseración cada vez que nota un ligero dolor.
El adiestramiento elemental
La llamada

La llamada es un ejercicio fundamental que el cachorro debe aprender lo antes posible; de ahí que forme parte del adiestramiento elemental.
No se puede pasar a enseñarle otros ejercicios, como por ejemplo el «sentado» y el «tumbado» hasta que no responda correctamente a la llamada.

Puesto que es indispensable que el perro obedezca siempre esta orden, los primeros ejercicios se realizarán con la correa larga (o de adiestramiento). El cachorro deberá

conocer su propio nombre, cosa que se obtiene llamándolo, en casa y fuera de casa, cuando esté viniendo hacia nosotros.

Una vez que el cachorro conoce su nombre, habrá que proceder del siguiente modo:
- Buscar un lugar tranquilo.
- Mantener la correa floja, sin ejercer tracción.
- Llamar al cachorro con la orden completa ¡nombre ven! o ¡nombre-aquí!,en tono alegre y afectuoso pero decidido.
Si el cachorro acude a la llamada, le prodigaremos elogios y caricias, le soltaremos la correa y le haremos jugar.
Si el cachorro no acude con rapidez, tiraremos suavemente de la correa hacia nosotros; tan pronto como llegue le premiaremos y le haremos jugar.

Sin recurrir al castigo

El ejercicio de la llamada se repetirá de dos a cuatro veces al día. Responder a la llamada ha de ser siempre motivo de alegría para el cachorro. Nunca le castigaremos si tarda en obedecer, ya que el encuentro con el dueño ha de ser siempre gratificante. Si no obedece, se podrá dar un ligero tirón de la correa para atraer su atención, pero cuando llegue a nuestro lado deberá ser premiado y acariciado.

Una vez hayamos obtenido una respuesta impecable con la correa, podremos realizar el ejercicio sin correa, en lugares seguros, sin peligros ni distracciones.

¡Sentado!

Estar sentado es una posición natural que el perro adopta de forma espontánea varias veces al día. Empezaremos diciéndole ¡sentado! cada vez que veamos que se dispone a sentarse; de este modo, el cachorro empezará a relacionar la orden con la posición.

Pasado un tiempo, iniciaremos el aprendizaje propiamente dicho: sujetamos al cachorro por el collar con una mano (o bien ponemos la mano debajo de la garganta para mantenerle la cabeza alta), a la vez que apoyamos la otra mano en la grupa y le damos la orden ¡sentado! Tan pronto como el cachorro haya adoptado la posición deseada, lo felicitaremos y lo premiaremos.

Repetiremos el ejercicio de dos a cuatro veces al día, hasta que sea capaz de hacerla solo.

¡Tumbado!

Existen varias formas de enseñar al perro a que se eche cuando se le ordena. La más fácil, si se trata de un cachorro, consiste en sentado y cogerle las patas delanteras con las manos, extendiéndolas suavemente hacia delante.
Mientras lo colocamos en posición, le daremos la orden ¡tierra!

Gratificaciones
Cuando haya concluido este ejercicio, aunque lo hayamos puesto nosotros mismos en posición, lo felicitaremos. El refuerzo positivo es siempre mucho más útil que cualquier constricción.
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